Conmovido, y la vez alterado por las circunstancias, he tenido que reordenar el transcurso de mi blog. Si bien dije en el primer post que las primeras publicaciones iban a ser sobre dos viajes en la Selva Negra y en los Alpes Transilvanos, las dejo en
standby, hasta que termine de reorganizar el artículo (siempre hago un borrador a escrito de lo que intento publicar, y ahora etsoy refrescando mi memoria con fotos y recuerdos que obtuve allí, para que la publicación sea lo más exacta y correcta posible).
Lo de Haití es una catástrofe sorprendente. Pero és más sorprendente la fuerza que tienen sus habitantes desde hace años. Colonia explotada brutalmente por Francia, luego, abandonada a su suerte, con un seguido de dictaduras militares y gobiernos corruptos y con una conflictividad social digna de Record Guiness de la Vergüenza, y encima, intentar sobreponerse a los problemas con un coraje excepcional, tiene mérito. Ése coraje lo he podido comprobar esta pasada madrugada, cuando, en directo, un corresponsal de la SER en Haití, Nicolás Castellano, ha narrado en directo la salvación de dos niños, bajo unos escombros.
Hace más de una semana de la catástrofe y, por lo que he podido leer en diversos periódicos digitales, su estado era sorprendentemente correcto, pueso que no tenían ni un rasguño en sus carnes. Ni una herida. Eso sí, densutrición y deshidratación padecen, pero su vida no corre peligro. Posiblemente, esta sea la
buena noticia con la que muchos nos hemos levantado. Posiblemente.
Pero la verdadera catástrofe empieza ahora. Haití era un país destrozado. Ahora más. Ahora tendremos que ver cómo los países del primer mundo se intentan aprovechar de la situación por sus intereses económicos (Estados Unidos, sin ir más lejos, ya ha empezado su
movilización, con el control del aeropuerto, donde controlan el paso de mercancías y ayudas). Hay que empezar un país de nuevo, desde cero.
Yo en mi instituto sé de sorba lo que voy a hacer para ayudar. Con un poquito que hagamos cada uno es suficiente. Una persona en Haití puede comer por 25 céntimos al día. Por poco que sea, si con éste pequeño gesto, álguien consigue comer gracias a nuestra ayuda, ya será un logro. Ahora sólo queda que el dinero llegue a tiempo...pero con situaciones como la del aeropuerto...me hacen recelar.
Veremos...
Publicar un comentario
Los mensajes que vayan sin firma, serán borrados