En contra de lo que dije la semana pasada, no daré ni un centimo por Haití ni otra cuasa
benéfica hasta que vea con mis propios ojos que mi dinero llega hasta allá. Paul Shirley, ex jugador de baloncesto ACB (Joventut, Unicaja, Vive Menorca) y NBA (Phoenix, Los Ángeles) me ha convencido. Que lo haya echo él, quizá tiene para mí más valor que el que lo pueda hacer cualquier otro.

Shirley es un jugador un poco diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en las noticias. Tiene una columna semanal de baloncesto en
El País, donde refleja con ironía y grandes dosis de realismo, sus reflexiones y vivéncias en el baloncesto americano. Además, tiene un blog en inglés sobre baloncesto, que és de los más seguidos en Estados Unidos. Ha sido un
jornalero, no ha llegado a estrella de la NBA, pero tiene una mente muy bien colocada y la cabeza bien puesta, cosa que a muchos NBA les falta...
Pero vayamos al grano. Me ha convencido haciéndome pensar sobre el valor que puede tener mi dinero allí; ¿dar mi dinero para que las mafias se apoderen de él?, ¿para que compren productos de una serie de multinacionales que explotan a trabajadores en la otra punta del mundo?, ¿para que con mi dinero contribuyan a sentarse en la poltrona al primer aprovechado que se dé cuenta de la situación verdadera del país y del caudal de dinero que está entrando?. Lo siento, pero conmigo no cuentéis.
Hace unos dias escuché que los EEUU habían invertido en el año 2006 ocho millonres de dólares para recosntruir un muelle en Puerto Príncipe. A finales de 2009, el muelle estaba en el mismo estado de degradación en el que se encontraba tres años atrás. Si hacemos un pequeño razonamiento, veremos que si no llega el
capital a la isla, proveniente de la primera potencia mundial, ¿lo harán el dinero que podamos recoger unos chavales?.
Quizá, como dice Shirley, el poder de cambiar todo es
educando,
transformar la sociedad a partir de unos valores que están viciados por la violencia y la corrupción. Quizá llega menos dinero, pero sin duda, el que llegue, estará mejor repartido y distribuído, y seguramente, daría mejores resultados a corto y largo plazo. Pero claro, cuando el dinero asoma, nadie quiere perderlo de vista
Publicar un comentario
Los mensajes que vayan sin firma, serán borrados