Una noche normal (pese a todo)
Cuando te pide una emo que le abras una litrona, cuando te mandan a ir a comprar limones al Corte Inglés, cuando vés como se cargan una caja registradora y ves a un trío debatiendo sobre que puro es mejor, todo te hace pensar que estás pasando una noche especial, ¿no?. Siento deciros a todos los que penséis esto que sois un poco ilusos y que no me conocéis tan bien como creéis.

Todo comenzó cuando quedé con Cotry y con Clara. Pero por ése gran amigo nuestro, llamado destino, acabamos en el Refugio, con Fran, Felipe, Jaime, Enrique y Alvaro tomando un cafetito...y poco a poco se sucedieron los acontecimientos, con, la compra de los limones...

Si, habéis leido bien. Comprar limones, puesto que Silvia, la camarera del Refugio nos pidió haerle ese favor, y como buenos chavales y clientes, no nos negamos. Pero éstas cosas, a las 21 de la noche, a punto de cerrar los comercios, tienen en nosotros una serie de efectos (y sobretodo en Fran), que provocan un suceso que viene siendo conocido como el síndrome de la pinza huída. Sí, habéis leído bien, solo a Fran se le ocurre preguntar en una tienda de perritos calientes si tienen limones. Como comprenderéis, ver a Fran comprando limones es muy gracioso y divertido, sobretodo si es la primera vez que le ves hacer eso. Obviaré detalles, pero me quedo con la cara del dependiente del Corte Inglés cuando vió cómo tirábamos las mallas de limones y se fué a ¿proteger? las mallas de mandarinas y naranjas...por lo que pudiera haber pasado.

Pero claro, nosotros queríamos algo más fuerte, y lo que a continuación cuento nos proporcionó a Cotry un atracón de risa. Silvia no sólamente se cargó la caja registradora con una soberana leche (todavía estamos viendo como la puede abrir), sino que hubo alguno como Enrique que se tomó un Radical por toda la jeta, acompañado, eso si, con un Montenegro, un puro. Y a mi lado, Alvarito el chimenea (rebautizado, puesto que lo de el tapicero tiene ciertas connotaciones negativas que algún día atenderemos) fumándose un trabuco, y a su vera, como siempre, Jaime con un Don Tomás. Resultado: Enrique y yo compartimos el puro, eso sí, acompañándolo yo con una Guinness...y bueno, no fue nada mal.

La noche, la acabé en el Jueves, donde negándome a beber esa meada de burra llamada coronita, me fui hacia mi casa, que uno tiene que estudiar (si, saco tiempo para ello, aunque no lo parezca).

Continuará (sin duda).

Foto: Fran pagando los limones
Flamenrock
Madrugada del viernes a sábado, la una y pico de la noche y comienza el espectáculo. El cantaor mas heavy de todo el medio levante español, Alvarito el Tapicero se arranca unas soleás. A su vera, Jaime el Purito con las segundas voces, purito en el carrillo, mientras que Alo y un humilde servidor al coro de palmas...y todo esto en el Refugio, un bar rockero por antonomasia (ahora quién lo diría al ver la fauna que lo habita cada finde).

Pero vayamos al grano. Con mucho ruido de por medio (no olvidemos que el último viernes de cada mes se hace un karaoke heavy y muchos se encargan de rebentar míticas canciones), el Tapicero arrancó con lo mejor de su producción. No había miedo a ser ignorados, puesto que la experiéncia nos ha enseñado que no hay vergüenza más grande que la que vayas a pasar en el momento en el que quieras liarla, pero es un riesgo que tenemos asumido todos. Estamos hechos para el espectáculo.

Pero mola, porque, en esos momentos en que Alvarito le da por pataneras, no hay nadie que le (nos) pare. Fluye en él el arte y su cuadrilla (de la cual a veces he formado parte) convierte esa voz descarriada en un digno homenaje a Ketama, a Manolo Caracol (siempre y cuando lleve su guitarra) y al Cigala.

Hoy no sé lo que toca...quizá el maestro nos saca algo, quizá nos deleita con algún clásico del rock, quizá hoy no pasa nada...pero la imagen de Álvaro, Jaime fumándose el Montecristo, mientras que Alo y yo, acompañamos el ritmo a palmas se recordará durante tiempo en la ciudad.

Volveremos...

(Foto: El lugar del espertáculo)
Hans Magnus Enzensberger sobre los perdedores radicales
Indignarse por la flagrante violación del principio de reciprocidad es malgastar el tiempo. El que pierda los nervios por ello no merece nada más. Mientras la cosa no pase de injurias y reclamaciones absurdas será mejor reaccionar con calma implacable y dejar a los instigadores y gritones encerrados en su propia paranoia. Puesto que son inmunes a los argumentos, sobra entrar a discutir sus insulsas y repetitivas consignas. Pero cuando se trata de actuar ante incendios provocados, toma de rehenes y asesinatos, sólo el monopolio de la violencia que la policía y la justicia poseen, puede ayudar.

A partir de ahí, a más tardar, el famoso "diálogo", ensalzado como panacea, se revela como un autoengaño. Precisamente, sociedades libera como la holandesa, tuvieron que aprender que la táctica de la banalizaci´n y falsa moderación no sirve para poner dique a conflictos con inmigrantes hostiles, sino que los agrava. Favorece el ascenso de partidos populistas de derecha y su consecuente escalada de violencia.

(Hans Magnus Enzensberger. El Perdedor Radical)
Censura a la americana
Esta misma mañana he publicado aquí una referencia al artículo del jugador norteamericano Paul Shirley, donde mostraba mi conformidad y mi respeto hacia la opinión de éste trotamundos del baloncesto, sobre el post que dedicó en su blog de la cadena estadounidense ESPN sobre la catástrofe de Haití.

No hace ni un día que se han hecho eco por el mundo sus opiniones, cuando ya ha sido despedido por la cadena. En un escueto comunicado, la firma dice que no comparte para nada las opiniones vertidas por el jugador.

Lo siento Paul. A tragar, como ya has hecho desde hace mucho. Los que seguíamos tu blog (traducido), lo echaremos realmente de menos.
Michel Foucault, sobre el papel de los intelectuales
Los intelectuales han descubierto que las masa no los necesitan para saber: ellas saben perfectamente, mucho mejor que ellos, y además lo dicen muy bien. Sin embargo, existe un sistema de poder que intercepta, prohíbe, invalida ese discurso y ese saber. 


Ellos mismos, los intelectuales, forman parte de ese sistema de poder, la propia idea de que son los agentes de la "conciencia" y del discurso forma parte de ese sistema. El papel de intelectual ya no consiste en colocarse  "un poco adelante o al lado" para decir la verdad muda de todos; más bien consiste en luchar contra las formas de poder allí donde es a la vez su objeto e instrumento: en el orden del "saber, de la "verdad", de la "conciencia", del "discurso".

(Michel Foucault. Un diálogo sobre el Poder)
De acuerdo con Paul Shirley
En contra de lo que dije la semana pasada, no daré ni un centimo por Haití ni otra cuasa benéfica hasta que vea con mis propios ojos que mi dinero llega hasta allá. Paul Shirley, ex jugador de baloncesto ACB (Joventut, Unicaja, Vive Menorca) y NBA (Phoenix, Los Ángeles) me ha convencido. Que lo haya echo él, quizá tiene para mí más valor que el que lo pueda hacer cualquier otro.

Shirley es un jugador un poco diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en las noticias. Tiene una columna semanal de baloncesto en El País, donde refleja con ironía y grandes dosis de realismo, sus reflexiones y vivéncias en el baloncesto americano. Además, tiene un blog en inglés sobre baloncesto, que és de los más seguidos en Estados Unidos. Ha sido un jornalero, no ha llegado a estrella de la NBA, pero tiene una mente muy bien colocada y la cabeza bien puesta, cosa que a muchos NBA les falta...

Pero vayamos al grano. Me ha convencido haciéndome pensar sobre el valor que puede tener mi dinero allí; ¿dar mi dinero para que las mafias se apoderen de él?, ¿para que compren productos de una serie de multinacionales que explotan a trabajadores en la otra punta del mundo?, ¿para que con mi dinero contribuyan a sentarse en la poltrona al primer aprovechado que se dé cuenta de la situación verdadera del país y del caudal de dinero que está entrando?. Lo siento, pero conmigo no cuentéis.

Hace unos dias escuché que los EEUU habían invertido en el año 2006 ocho millonres de dólares para recosntruir un muelle en Puerto Príncipe. A finales de 2009, el muelle estaba en el mismo estado de degradación en el que se encontraba tres años atrás. Si hacemos un pequeño razonamiento, veremos que si no llega el capital a la isla, proveniente de la primera potencia mundial, ¿lo harán el dinero que podamos recoger unos chavales?.

Quizá, como dice Shirley, el poder de cambiar todo es educando, transformar la sociedad a partir de unos valores que están viciados por la violencia y la corrupción. Quizá llega menos dinero, pero sin duda, el que llegue, estará mejor repartido y distribuído, y seguramente, daría mejores resultados a corto y largo plazo. Pero claro, cuando el dinero asoma, nadie quiere perderlo de vista
Okalimotxo
¿Sabéis jugar al juego de la oca?. ¿Tenéis un estómago de acero, unos riñones a prueba de bombas y un hígado blindado?. ¿Podríais aguantar bebiendo kalimotxo un buen tiempo, pero sin poder el al váter?...

¿Estáis dispuestos a echar un okalimocho?



¿Quién juega?...¿hace una el sábado en el Jueves?

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Hoy me siento...
...aliviado, porque la "Menestra" no ha mandado chapar mi blog, feliz, porque mi hermano va a encontrar pronto curro, tranquilo porque ahora puedo dormir en paz tras saber que sin Godoy, España no sería lo que és. Satisfecho, porque en el Jueves ya no tienen la birra a precio de oro, alegre, porque confío en los medicos que tratan a mi abuela, esperanzado al escuchar a los políticos decir la misma mierda de siempre, sorprendido, porque van a abrir un Bierwinkel y una Amsteleria, intrigado, porque no sé por qué no abren un Txantxangorri...

Después de esta parte un poco irónica, puedo decir que estoy...

...avergonzado, al ver que los intereses comerciales se anteponen a los humanitarios en Haití, cabreado, porque del tajo que tengo casi no puedo descansar, hundido, al pensar el futuro laboral que me espera, triste, viendo como mucha de mi gente, aunque la distancia sea la misma, los noto más lejos, impotente, al ver como algún gilipollas integral sigue haciendo de las suyas y no puedo pararle los piés...

Vaya día, ¿no?, es la rehóstia...y por si fuera poco, estoy cabreado con el mundo, pero creo que eso no lo he dejado muy claro.
Como un gilipollas...
...se me ha quedado la cara cuando he visto que no iré.¿La crisis?, ¿las pelas?, ¿el protocolo de Kioto?, ¿el terremoto de Haití?...¿qué cojones tiene que ver todo ésto para que yo no pueda ir a mi ciudad?. Pues nada. Entonces...¿por qué escribo?, porque estoy todavía asimilando el que no iré, en plena fase de reestructuración neuronal y cerebral, imaginándome la cara que se me ha quedado cuando me han dicho que no iría...

Como un gilipollas. No quiero pensar que el gilipollerismo está entrando en mí.
Coronita y Shandy = meada de burra
Reclamo una cerveza de calidad para uno de nuestros baretos por antonomasia, El Jueves. Por favor, que uno ya tiene una edad, y después de haber crecido en la adolescencia con litras de Cruzcampo, haber madurado en Alemania y Francia bebiendo Franziskaner y Leffe (aunque esta ultima sea belga) y tener experiencias etílicas en Luxemburgo con la Cerveza Bofferding, no puede ser que en mi ciudad no haya ninguna cervecería normal y corriente como la pueda haber en cualquier otra.

Me aborrecen las macetas de kalimotxo y su 4x3 en la "happy hour". Estoy hasta los cojones de aquellos heavys que van de progres y demuestran su dureza trincándose una Shandy. Me sorprenden esos punkarras que van de malotes y se meten dos cocacolas (eso si, con toda la cafeína del mundo) entre pecho y espalda. Me infla las pelotas que el Marypá nos reparta estampitas de los santos y piruletas de fresa porque va jarto de Mahou de barril.

Coño, digo yo que dejándome 2.50 por la Coronita de las pelotas, Fernan podrá comprar alcohol del bueno, ¿no?, que algunos ya nos sabe a colonia la birrilla mejicana...
Jódete!
Quizá lo que escriba ahora a algunos les sorprenda, pero me siento con odio y rábia hacia alguna persona de la cual no diré su nombre, ya se dará cuenta de por qué y quien és...

La verdad es que me alegro de que estés realmente jodido. Me alegro que ahora te vaya todo como el puto culo. Me alegro, de corazón. ¿A que jode sentirse como una mierda?, lo siento, pero permíteme que disfrute de verdad viendo como todo ésto te explota en tus narices y no puedes hacer nada para arreglarlo, porque no puedes, porque has jugado tanto a la ruleta rusa que ahora, que no ha salido ni tu número ni tu color, estás con el culo al aire y te están cayendo de hóstias hasta en el cielo de la boca...

Y me siento reconfortado viéndote ahora. Te veo y ví como hace hoy justamente tres meses me puteabas a mis espaldas, me jodías un finde que tenía que haber sido la leche...ya ves, la otra cara de la moneda ha salido, y ahora me alegro de que la gente se dé cuenta de como eres de verdad.


"todavía me queda odio por escupirte"
Mi hobby...
Desde que volví de Alemania (prometo colgar el post pronto), me aficioné a la cerveza. Me gusta celebrar el ritual de llegar a la taberna, elegir cual quiero, verla en mis manos y servirla con su espumilla de color marfil en la superficie, cremosa y refrescante...o las disputas que tengo con mi amigo Enrique, cuando vamos a comprarla para consumirla fresquilla por nuestra cuenta...

A partir de ahí empecé a coleccionar los vasos de las cervezas...de Franziskaner, Paulaner, Bofferding, Sagres...

Así que si alguno de vosotros coincide conmigo en un pub, taberna o bareto y me vé mirando curiosamente a un vaso que contiene birra, que no piense que estoy como una regadera...estaré pensando en cómo preguntarle al jefe para que me deje llevarme el vaso.
El gilipollerismo (2ª parte)

Como cada mañana, bajo al supermercado que está a pocos metros de mi casa para realizar la típica compra diaria, y como casi siempre, aguanto el gilipollerismo de la cajera, porque, aunque no lo creáis, todos lo hemos sufrido alguna vez, y nos jode más de lo que creemos…

Pongamos un ejemplo. Vas tranquilamente a la cola de la caja registradora, y justamente, con la persona que tienes delante de ti en la cola, la cajera y ella se enzarzan en una conversación que sólo acaba cuando la dependienta dice una frase mítica: “oye Caqui, luego te llamo que creo que tengo trabajo”. Por entonces, cuando llega a tan sublime conclusión, tú estás tan quemado que crees que la baguette se ha puesto ya correosa, el arroz se ha cocido en tu mano y tienes un cabreo solamente comparable por el doble del importe total de la compra.

Pero lo peor está cuando te toca a tí, porque te trata como una vulgar mierda. Sus frases favoritas son “son cinco con veinte”, “no tengo cambio de diez” y mi favorita “lo has pesado mal, vuelve a pesar las peras en la sección de frutería”.

Es entonces cuando te das cuenta que en el mundo no hay equidad y que hay tanto gilipollas por kilómetro cuadrado, que tu mismo te sorprendes de no ser como ellos…con un poco de suerte y no siendo tan pasotas…quizá todo fuera un poco mejor, ¿no creéis?.

Jean-Paul Sartre sobre una sentencia del amor
"Una sentencia del amor puede ser que éste cae en su propia trampa. Precisamente porque vive el nuevo espectro del mundo "creyendo" en él, atrapado en su propia creencia, exactamente como en el sueño o la histeria. La conciencia del amor está cautiva, pero no debe entenderse con ello que un ente cualquiera exterior a él lo haya encadenado. Está cautivo de sí mismo en el sentido de que no domina esta creencia, de que se esfuerza por vivir ésa razón, lo que le hace pensar en el deseo"

(Jean-Paul Sartre. Bosquejo de la Teoría de las Emociones)
Aquellos maravillosos años...
Todos alguna vez hemos estado en una situación de tensión. Creemos estar en una incertidumbre constante donde los nervios y la histéria hacen mella en nuestra personalidad, es una batalla de supervivéncia: si tienes la cabeza bien amueblada y consigues mantener la calma, saldrás a flote, pero si en cambio te dejas dominar por el pánico, tus preocupaciones se apiadarán de tí y no tendrán escrúpulos contigo.

Hace casi cinco años me ví en una situación semejante. Jugaba a balonmano, veníamos de hacer una temporada inmaculada en nuestro último año como infantiles y estabamos convencidos de que la categoría cadete sería un paseo para nosotros, que lo ganábamos todo. Pronto nos dimos cuenta de que éramos la última mierda, el peor equipo y que haber ganado algo nunca te aseguro tu existéncia.

En Almendralejo, paliza. En Villafranca, paliza. Plasencia, paliza, Cáceres, otra paliza...así todo el año, a remolque, jodidos. Hasta que en diciembre ganamos dos partidos que nos supieron a gloria, pero que no maquillaban el más profundo de los dolores que sentía: la impoténcia. Los primeros partidos creíamos que era todo por el paso de categoría a una nueva, pero cuando pierdes seis partidos seguidos de paliza, no es sólo el cambio, sino que hay algo más. Los entrenamientos se hacen mas monótonos, el humor empezó a cambiar, y, los viajes por aquellas carreteras que ántes los hacíamos por placer, ahora los hacíamos con miedo, pensando y temiendo por dónde estallaría la nave una vez en la pista.

Recuerdo un partido contra Mérida, el último de la primera vuelta. En dos meses perdimos a un compañero y el padre de nuestro capi falleció. Era diciembre, eramos últimos, con cuatro puntos y estábamos antepenúltimos en la clasificación. No discutíamos, el sentimiento de resignación era tan grande que nos legaba a paralizar. Sentíamos vergüenza de nosotros. Alguna vez ví a mis padres en la grada y sentía que estaban perdiendo el tiempo allí.

En los trece partidos siguientes, empatamos dos sólamente, y en la última jornada nos lo jugábamos todo a un partido contra Mérida. El derbi. Allí sufrimos el peor arbitraje inimaginable. Me acuerdo que en el pabellón no había marcador y que los árbitros llevaban los goles, pero cada uno de una manera diferente. Los locales caldearon mucho el ambiente, por internet y las esquinas era un hervidero de gente. Perdimos, de dos goles, y vimos cómo alguno de nosotros fuimos zarandeados e insultados. Algunos estallamos y nos enfrentamos, otros se fueron, y otros recibieron una hóstia con un casco de moto...y queríamos venganza, pero a nuestra manera...y esa llegó el día en el que nos jugábamos seguir en primera o bajar al pozo de segunda...si ganábamos, tocaríamos el cielo. Si perdíamos, el abismo nos tragaría sin preguntar.

Al llegar al vestuario, cada uno sabia el papel de la función. Unos, a marcar goles, otros, a defender, unos más a pasar...y la gente, a animar. El partido estubo enpatado, pero ganamos como hacen sólo los grandes o el Atleti. En el último minuto, y con sangre fría. Quedan cuarenta segundos, perdemos de uno y pitan penalti. ¿Quién lo tira?, dáselo a él. ¿Seguro, Berni?. Seguro.

Llego a la línea de siete metros. Boto la bola, una, dos tres veces y la acaricio con los dedos, la vuelvo a botar. Me coloco, arqueo la espalda, alzo el brazo con la bola y clavo el gol en el extremo del poste derecho. Corro hacia atrás, vuelvo a mi posición. Jorge roba la bola, la pasa a chapa. Ventiún segundos, abrimos el campo, cinco segundos, paso a Pedro y...gol.

Dos segundos. Pita el árbitro y saltamos, lloramos, nos cagamos en la madre que parió a los que decían que no valiamos nada, que éramos ya de segunda. Toda la presión, la tristeza, el pánico, y la agonía las ahogamos en ése momento para ser los chicos más felices del mundo. Nos dimos cuenta de que las ganas que teníamos de salir de ésto nos las dábamos los unos a los otros y que, gracias a ello, salimos del pozo...

Aquí dejo una pequeña historia y su posterior reflexión, que ahora, con el paso de los años, la he conseguido descifrar: Todo es posible, todo está por hacer. Hay que fracasar y sufrir demasiado para ver tus objetivos cerca.


...ya he aprendido bastante, 
ahora solo me queda poner en práctica
todo lo que me han enseñado... 
NM: Necesita mejorar
Siempre puede ir mejor todo, aunque eches el resto, siempre se resistirá algo, no podrás culminarlo todo, nunca podrá estar álguien, aquella persona que necesitas a tu lado y por motivos que tu nunca llegarás a entender hasta dentro de mucho no lo estará.

No siento rábia, siento nostálgia, y ahora más, que todo se aleja (momentáneamente, por unas horas), y no entiendo nada, no entiendo por qué sí, por qué no...será que no confío en mí, será que he sido ya tan ingenuo en la vida que me suda la polla lo que pase, o estoy tan acostumbrado a las hóstias que me da la vida que me es igual ya muchas cosas. Quizá dentro de poco podré entender todo. No quiero ser egoísta con mi pensamiento...pero creo que ya va siendo hora de tener una alegría...

"...mi final, no empieza hoy"
El gilipollerismo
La verdad es que cuando he intentado pensar esta mañana del tema con el que podía publicar hoy, he escuchado en la radio este termino. El gilipollerismo.

¿Una palabra inventada?, ¿una expresión sin sentido?, ¿un reducto de la idiotez en la mente de unos iluminattis?. Es como un todo en uno. El gilipollerismo está a la orden del día. Si buscas a tu alrededor, encontrarás el que llamo yo “gilipollerismo de andar por casa”: Pongo un ejemplo que tengo muy a mano: pese a que en los patios y pasillos de mi comunidad de vecinos está prohibido fumar, siempre hay unos personajes, que tienen la santa manía de echarse el piti allí, pese a las alarmas antihumo (que han llegado a desconectar para no ser delatados), las pegatinas de prohibido fumar (que las han arrancado de cuajo) e incluso, las conversaciones que hemos tenido…pero ellos, a lo suyo. Dicen “si, si”, y montando en el ascensor encienden tan calmados un fortuna…

Luego, tenemos el gilipollerismo intelectual: es aquel en el que un personaje, más o menos famoso, nos enseña sus dotes de conocimiento a nosotros, la plebe, la morralla de la sociedad. Una muestra de éste, el más absurdo y sutil que hay ahora mismo es el de Juanma Lillo, entrenador del Almería, dueño de expresiones tan filosóficas como ésta, a partir de la contratación de los entrenadores de fútbol: "Tengo claro porqué nos echan a los técnicos:  por perder. Lo que aún no sé es porqué nos contratan. Es un misterio como el de la Coca Cola".

Después de éstas líneas, os dejo que penséis sobre lo leído. Estaría agradecido de saber más ejemplos de gilipollerismo. Como veis, está a la orden del día y aunque suene irónico lo que voy a decir, lo necesitamos.
Arthur Schopenhauer sobre el pensamiento y el entendimiento entre las personas
"Se puede...comparar a la sociedad corriente con aquel tipo de orquesta de cuernos rusa en la que cada cuerno no posee sino una sola nota, y en la que la música sólo surge de la coincidencia sincopada del conjunto. Pues el entendimiento y el ingenio de la enorme mayoría de las personas son monótonos como cada uno de aquellos cuernos. En efecto, muchas de ellas dan la impresión de tener siempre el mismo y único pensamiento y de ser incapaces de concebir cualquier otro"

(Arthur Schopenhauer. El Arte de conocerse a sí mismo)
A vueltas sobre Haití
Conmovido, y la vez alterado por las circunstancias, he tenido que reordenar el transcurso de mi blog. Si bien dije en el primer post que las primeras publicaciones iban a ser sobre dos viajes en la Selva Negra y en los Alpes Transilvanos, las dejo en standby, hasta que termine de reorganizar el artículo (siempre hago un borrador a escrito de lo que intento publicar, y ahora etsoy refrescando mi memoria con fotos y recuerdos que obtuve allí, para que la publicación sea lo más exacta y correcta posible).

Lo de Haití es una catástrofe sorprendente. Pero és más sorprendente la fuerza que tienen sus habitantes desde hace años. Colonia explotada brutalmente por Francia, luego, abandonada a su suerte, con un seguido de dictaduras militares y gobiernos corruptos y con una conflictividad social digna de Record Guiness de la Vergüenza, y encima, intentar sobreponerse a los problemas con un coraje excepcional, tiene mérito. Ése coraje lo he podido comprobar esta pasada madrugada, cuando, en directo, un corresponsal de la SER en Haití, Nicolás Castellano, ha narrado en directo la salvación de dos niños, bajo unos escombros.

Hace más de una semana de la catástrofe y, por lo que he podido leer en diversos periódicos digitales, su estado era sorprendentemente correcto, pueso que no tenían ni un rasguño en sus carnes. Ni una herida. Eso sí, densutrición y deshidratación padecen, pero su vida no corre peligro. Posiblemente, esta sea la buena noticia con la que muchos nos hemos levantado. Posiblemente.

Pero la verdadera catástrofe empieza ahora. Haití era un país destrozado. Ahora más. Ahora tendremos que ver cómo los países del primer mundo se intentan aprovechar de la situación por sus intereses económicos (Estados Unidos, sin ir más lejos, ya ha empezado su movilización, con el control del aeropuerto, donde controlan el paso de mercancías y ayudas). Hay que empezar un país de nuevo, desde cero.

Yo en mi instituto sé de sorba lo que voy a hacer para ayudar. Con un poquito que hagamos cada uno es suficiente. Una persona en Haití puede comer por 25 céntimos al día. Por poco que sea, si con éste pequeño gesto, álguien consigue comer gracias a nuestra ayuda, ya será un logro. Ahora sólo queda que el dinero llegue a tiempo...pero con situaciones como la del aeropuerto...me hacen recelar.

Veremos...
¿Viajeros o turistas?
La gente tiene tendencia a contar las experiéncias de sus viajes siempre por las grandes capitales (si han visitado un país) o por los aspectos más conocidos de los aspectos culturales y sociales de la ciudad o región por donde han estado en sus viajes. Muchas veces pienso y llego a la conclusión de que las personas que visitamos alguna ciudad o país nos diferenciamos en dos grandes grupos: los turistas y los viajeros.

A la conclusión llegué en marzo del 2008, en pleno Estrasburgo un viernes por la tarde, mientras me rebañaba los sesos para preguntarle a un amable alsaciano por donde caía el Parlamento Europeo, ya que al lado veía a un grupo de turistas españoles, preguntándole a su guía diferentes aspectos sobre la construcción de la catedral de la ciudad. Llegado a éste punto, valoré y pensé que la experiéncia es más motivadora e ilusionante si vas descubriendo por tus propios medios las cosas que yendo equipado con un kit de supervivéncia (a saber: guía turístico, toneladas de folletos turísticos, mapa, souvenir...). Pienso además que, cuando no te dan todo hecho, tienes que involucrarte en el mundo que te envuelve en ése momento, porque así es la única manera en muchos casos de entender la sociedad y las personas que te envuelven. Sin entender a las personas que viven allí, nunca llegarás a entender como quisieras lo que visitas.

Bienvenidos a mi pequeño paraíso. Disfrutad del viaje, pero, para comenzar, en los próximos días os propongo dos experiéncias fuera de la península: una jornada por los Alpes Transilvanos y una mañana por Gengenbach, en el corazón de la Selva Negra. ¿Compráis el billete?
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    Rikhard Rydell
    Este es mi heterónimo, mi yo interior, mi segunda identidad, mi pseudónimo...llamadlo como queráis. Éste es mi territorio, mi país sin nación. Disfrutad de lo que escribo. Si os chirría lo que pongo, lo siento. Salud
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