Estaba en el tren pensando, mientras que en la mesa dejaba reposar mi café solo y me dedicaba a saborear una pequeña pasta en mi boca, cuando apareciste en mi mente y me cabreé.
Sin darme apenas cuenta, sonreí. Me miré por el reflejo de la ventana y escribí en un mensaje en el móvil:
te tengo cogido de los huevos, te voy a hacer sufrir como nadie ha sabido. Mi venganza está cerca.
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