Saborear un café solo recién hecho, paladeando un purito con calma, charlando con un amigo tranquilamente, en uno de tus bares favoritos, viendo pasar los minutos lentamente, no tiene precio. Después del agobio de estudios de los dias de diário, siempre viene bien un poco de relajación escuchando buena música y con una compañia inmejorable: Víctor, Mayte, Enrique, Alvaro...
Y más gente, y más amigos. Otro café, otro purito, la coña del merchero de kukuxumuxu. Risas, besos, masajes, abrazos, felicidad...
Ayer, que saboreé una noche de sábado con mis amigos, fue una gran noche. Es mejorable, claro. Pero dentro de dos semanas, habrá más y mejor, que no quepa duda.
Publicar un comentario
Los mensajes que vayan sin firma, serán borrados